‘Sobreinformación’

Desde el surgimiento de esa suerte de entidad abstracta a la que llamamos ‘Web 2.0′ (y los llamados ‘medios sociales’: blogs, Twitter, etc.), Internet ha experimentado un cambio. Un cambio que ha facilitado la crecida del nuevo medio, permitiendo una génesis exponencial de información de todo tipo. El periodismo se ha diluido tanto dentro de este mar de contenidos, que apenas si podemos seguir enmarcando esta disciplina dentro de una misma categoría.
La ’sobreinformación’ que surge de este proceso transforma también el concepto que poseemos acerca del periodismo. Pasamos a una ‘cultura de la visita’, no de la lectura. A veces, dentro del huracán informativo al que asistimos en Internet se puede experimentar la extraña sensación de que todos hablan, pero nadie escucha si no es para generar nuevos contenidos y lanzarlos de nuevo a la creciente tormenta de la Red. A esto lo llamamos ‘periodismo ciudadano’; ‘estrategia 2.0′, sin ser plenamente conscientes de a qué le estamos poniendo nombre. Lo que en demasiados casos es escasez de información, adquiere un índice de redundancia tan alto que ofrece aspecto de completitud.
Si de algo parecen no darse cuenta ni los ciudadanos ni lo propios medios es de que el futuro del periodismo no es “inevitablemente digital” como se pretende, sino “voluntariamente digital”. Internet y, más recientemente, la ‘Web 2.0′, son simples herramientas en el proceso de creación de un periodismo de valor. Ningún ciudadano (y por ende ningún medio), debería plantearse el hecho de estar en Internet por necesidades de mercado, sino sólo si tiene algo importante que contar.
Es vital que Internet no nos haga olvidar lo que, al fin y al cabo, es la esencia del periodismo: el interés público. Una de las más grandes capacidades del periodista, profesional o no, es, al fin y al cabo, hablar desde la humildad, y sólo cuando se tiene algo que decir.
Imagen: Kozlovacki






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